16 días / 15 noches
Tour Diario
2 personas
Español
Salida en vuelo internacional con destino a JAPON. Noche a bordo del avión.
Al llegar a la terminal del aeropuerto de Kansai, os estará esperando nuestro equipo para el traslado en vehículo privado hasta el hotel de Osaka, con asistencia incluida en el check-in. El resto del día queda libre, sin programa ni madrugones, para descansar del vuelo y empezar a aterrizar en Japón con calma.
Primer día completo de la mano de un guía privado. La jornada arranca en Umeda, el corazón vertical del norte de la ciudad, y continúa en el parque del Castillo de Osaka, una de las fortalezas más espectaculares de todo Japón. Por la tarde tocará Shinsekai, un barrio que parece detenido en los años sesenta y presidido por la torre Tsutenkaku, y Den-Den Town, la versión osaqueña de Akihabara. El día se cierra en Dotonbori, entre canales, luminosos gigantes y la mejor cocina callejera del país.
Un día sin programa para conocer Osaka a vuestro ritmo o para salir a explorar los alrededores. Kobe está a solo cuarenta minutos en tren, con su barrio chino y su carne legendaria; Nakazakicho es el rincón de cafeterías escondidas y arte alternativo que casi nadie visita; y Universal Studios Japan queda a un trayecto corto para quien le apetezca un día de parque temático. Nuestro equipo os dejará recomendaciones a medida antes de la salida.
Shinkansen hasta Hiroshima junto al guía y ferry hasta Miyajima, considerada una de las tres vistas más bellas de Japón. La maleta principal viaja directamente al hotel de Kioto, así que el desplazamiento de hoy se hace ligero. La tarde se dedica al gran torii rojo plantado en el mar y al santuario de Itsukushima, construido sobre pilotes para parecer que flota cuando sube la marea. Y aquí está la diferencia con la mayoría de viajeros: en lugar de volver a dormir a Hiroshima, os quedáis en la isla. Cuando cae la tarde y sale el último ferry, Miyajima se vacía por completo y queda el torii iluminado sobre el agua, los ciervos paseando por las calles y muy poca gente alrededor. Noche en ryokan con onsen y cena kaiseki.
La mejor hora de Miyajima es esta: los ferris de excursionistas todavía no han llegado y la isla amanece completamente vacía. Tras el desayuno en el ryokan, la mañana se dedica al templo Daisho-in, escondido en la ladera del monte Misen, con su cueva de cientos de linternas doradas y sus escaleras flanqueadas de estatuas jizo. Después, ferry de vuelta y shinkansen hasta Kioto. Por la tarde, primera toma de contacto con la ciudad: la galería cubierta de Teramachi y el mercado Nishiki, conocido como 'la cocina de Kioto', al que conviene llegar con hambre.
Día completo dedicado a los imprescindibles de Kioto, con vehículo privado a disposición durante toda la jornada, ya que los puntos del recorrido quedan en extremos opuestos de la ciudad y en transporte público el día se haría muy justo. Se empieza en Arashiyama, con su bosque de bambú y los puentes sobre el río Hozugawa. Sigue el Pabellón de Oro (Kinkaku-ji), recubierto de pan de oro y reflejado en su estanque. Por la tarde se sube al Kiyomizu-dera, con sus terrazas de madera suspendidas sobre la ladera, y se baja paseando por las cuestas de Ninenzaka y Sannenzaka. El día se cierra en el santuario Yasaka y en el barrio de Gion, donde con suerte podréis cruzaros con alguna maiko camino de su cita.
La mañana empieza temprano en Fushimi Inari, el santuario de los miles de toriis rojos que forman túneles ascendentes por la ladera del monte Inari; a primera hora se disfruta prácticamente en solitario. Después, un trayecto corto en tren lleva hasta Nara, la primera capital permanente de Japón. La visita comienza en su parque, donde más de mil ciervos se pasean sueltos entre la gente —están considerados mensajeros sagrados y son sorprendentemente dóciles—, y continúa en el templo Todai-ji, uno de los mayores edificios de madera del mundo, que guarda en su interior un Buda de bronce de quince metros.
Último día sin programa en una ciudad que cuenta con más de mil templos, así que la lista de opciones es inagotable: el castillo Nijo con su famoso suelo ruiseñor, el santuario Heian, el paseo del Filósofo o Pontocho al anochecer, con su callejón de faroles junto al río. También es un buen día para escaparse a Uji, la capital del té matcha, y ver el templo Byodo-in, ese que aparece en las monedas de diez yenes.
Empieza el tramo de los Alpes japoneses, que se recorre por libre y sin prisas, con todos los billetes ya reservados de antemano. Antes de salir de Kioto, la maleta principal se envía directamente al hotel de Tokio, así que los tres días de montaña se harán con una simple bolsa de mano. Tren hasta Kanazawa, la ciudad que se libró de los bombardeos y conserva intacto su casco feudal. Allí esperan el Kenroku-en, uno de los tres jardines más bellos de Japón, y el barrio de geishas de Higashi Chaya, de casas de madera y celosías, donde todavía funcionan algunas casas de té.
Jornada entre montañas, con los dos autobuses ya reservados. Primera parada en Shirakawa-go, un valle aislado en los Alpes japoneses declarado Patrimonio de la Humanidad: sus casas gassho-zukuri, de tejados de paja inclinados como manos en oración para soportar el peso de la nieve, llevan en pie más de dos siglos y siguen habitadas hoy en día. Por la tarde, segundo autobús hasta Takayama, cuyo casco antiguo —el Sanmachi Suji— es de los mejor conservados de todo el país. Al caer la tarde, entrada en el ryokan: onsen, yukata y cena kaiseki de temporada.
La mañana empieza en el mercado matinal de Takayama, a orillas del río Miyagawa, donde los puestos de verduras, encurtidos y artesanía llevan abriendo desde el periodo Edo. Después, viaje hasta la capital combinando el expreso Hida hasta Nagoya —uno de los recorridos ferroviarios más bonitos de Japón, siguiendo el curso del río entre montañas— y el shinkansen hasta Tokio. Llegaréis ligeros: la maleta os estará esperando en el hotel desde hace dos días. Tarde libre para el primer contacto con la ciudad.
Última jornada con guía, dedicada a recorrer los dos extremos de Tokio en un mismo día. Se empieza en Asakusa, el Tokio más tradicional, con el templo Senso-ji, el más antiguo de la ciudad, y la calle Nakamise con sus puestos de dulces y artesanía. Después, Akihabara, el barrio del anime y la electrónica, con un contraste absoluto respecto a la mañana. Tras la comida, Ginza, el Tokio elegante de los grandes almacenes históricos. Y para cerrar el día, subida al mirador del Edificio del Gobierno Metropolitano de Shinjuku, con la mejor panorámica de la ciudad al atardecer.
Último día completo en Japón, sin programa, para cerrar el viaje a vuestra manera. Da para el museo inmersivo teamLab, para el santuario Meiji Jingu en mitad de su bosque urbano, para perderse por Shimokitazawa entre tiendas vintage y cafeterías, o para volver a ese sitio que se quedó corto. También es el día perfecto para las últimas compras y para hacer sitio en la maleta.
Traslado en vehículo privado hasta el aeropuerto, en función de la hora del vuelo, y fin de nuestros servicios. Catorce días después, el equipaje vuelve más lleno de recuerdos que de souvenirs: el torii de Miyajima al anochecer, los toriis rojos de Fushimi, los ciervos de Nara, los tejados de paja de Shirakawa-go y la calma de las dos noches de ryokan.
Vuelo con destino España. Noche a bordo del avión.
Llegada a España y fin del viaje.
Japón es uno de esos destinos que se quedan grabados para siempre en la memoria de una pareja recién casada. Este itinerario de 16 días y 15 noches ha sido diseñado para descubrir el país con calma, combinando la energía de Osaka y Tokio con la serenidad de Miyajima, el encanto samurái de Kanazawa y la magia alpina de Shirakawa-go y Takayama. Un viaje con guía privado en los tramos clave, tramos libres para dejarse sorprender y noches de ryokan con onsen y cena kaiseki que convierten esta luna de miel en una experiencia tan intensa como reparadora.
Japón permite pasar de la vibrante e hipertecnológica energía urbana de Tokio y Osaka a la más absoluta paz en alojamientos tradicionales de montaña, con ryokans y onsen privados que invitan a la desconexión en pareja.
Es uno de los países más seguros, limpios y eficientes del mundo, lo que elimina el estrés de los desplazamientos y permite centrarse plenamente el uno en el otro durante todo el recorrido.
Desde las cenas kaiseki servidas paso a paso hasta las ceremonias del té y los atardeceres en islas sagradas como Miyajima, Japón ofrece un tipo de romanticismo vivencial muy alejado del clásico resort de playa genérico.
El viaje arranca en Osaka con guía privado, con margen para disfrutar de la ruta gastronómica nocturna de comida callejera en el distrito de Dotonbori y de una visita al Castillo de Osaka iluminado.
La isla sagrada de Miyajima recibe a la pareja con el icónico torii flotante del Santuario Itsukushima y una noche en ryokan tradicional, una de las experiencias más recordadas de todo el itinerario.
En Kioto, los imprescindibles se recorren en vehículo privado: los mil torii de Fushimi Inari, el Bosque de Bambú de Arashiyama y las calles tradicionales del barrio de Gion, corazón histórico de la ciudad.
Desde Kioto se realiza la escapada a Nara, donde los ciervos sika campan sueltos por el parque y el templo Todai-ji impresiona por su magnitud y solemnidad.
Comienza el tramo de los Alpes japoneses, por libre y con billetes ya reservados. En Kanazawa destacan el jardín Kenroku-en, considerado uno de los más bellos de Japón, y el histórico distrito samurái de Nagamachi.
El valle alpino de Shirakawa-go sorprende con sus icónicas granjas tradicionales de tejados de paja a dos aguas, conocidas como gassho-zukuri, en un paisaje que parece detenido en el tiempo.
El casco histórico de Takayama, de sabor feudal, se recorre a pie por el barrio de San-machi Suji. Aquí llegan dos noches más de ryokan, con onsen y cena kaiseki incluidos para cerrar el tramo de montaña por todo lo alto.
El broche final es Tokio, con guía privado para descubrir Asakusa y su templo Senso-ji, la electrónica de Akihabara, la elegancia de Ginza y la energía de Shinjuku, además de un día libre para explorar la ciudad a vuestro gusto.
Es la combinación estrella por excelencia para una luna de miel. Funciona perfectamente porque une la intensidad cultural, el ritmo urbano y el cansancio positivo de las caminatas por Japón con unos días finales de desconexión absoluta, lujo descalzo y playas de aguas cristalinas en un atolón de Maldivas.
Dubái funciona muy bien como escala intermedia para romper el vuelo largo de ida o de vuelta, permitiendo añadir un par de días de lujo cosmopolita, arquitectura futurista y experiencias en el desierto antes o después del periplo nipón.
La primavera, desde finales de marzo a abril, destaca por la floración de los cerezos o sakura, mientras que el otoño, entre octubre y noviembre, ofrece el espectacular follaje otoñal o koyo. Meses como mayo, tras la Golden Week, u octubre, ofrecen un excelente equilibrio entre buen clima y menor masificación.
Los alojamientos tipo ryokan en Kioto y en los Alpes japoneses durante temporada alta suelen exigir reservas con muchos meses de antelación, de 6 a 12 meses, por lo que conviene planificar esta luna de miel con tiempo.
El itinerario combina tramos con guía y vehículo privado en Osaka, Kioto y Tokio con un tramo por libre y con billetes ya reservados en los Alpes japoneses, pensado para viajar con calma, sin cargar maletas de más y con días libres para dejarse sorprender.
Al combinar ciudades y zonas de montaña, conviene preparar calzado cómodo para largas caminatas, ropa en capas para adaptarse a los cambios de temperatura entre Osaka, Kioto, los Alpes japoneses y Tokio, y algo elegante para las cenas kaiseki y las noches de ryokan.