Un país-continente para recorrer a vuestro ritmo, de Sídney al Outback
Un amanecer sobre la Ópera de Sídney, una tarde de snorkel en el arrecife y una noche de estrellas junto a Uluru. Australia cabe en un solo viaje si se diseña con calma.
Los viajes a Australia empiezan con una decisión que condiciona todo lo demás: el país es tan grande que no se recorre entero, se elige. Hay quien sueña con la ciudad y el puerto, quien quiere arrecife y bosque tropical, y quien busca el rojo del desierto central. Por eso, antes de mirar vuelos, conviene saber qué historia queréis contaros al volver.
En viajesdq.com diseñamos cada ruta a medida, con receptivos que conocen el terreno. De este modo no perdéis días en trayectos mal pensados. Además, Australia encaja de maravilla como viaje de novios: tiene ciudades con vida nocturna, playas casi vacías y alojamientos para desconectar. A continuación, os contamos cómo plantear el viaje con criterio, dentro de Oceanía.
La primera regla es aceptar las distancias. No hay vuelos directos desde España: el trayecto mínimo ronda las 22-24 horas con escalas. Una vez allí, las distancias internas tampoco perdonan, de modo que un trayecto que parece corto en el mapa puede ocupar una jornada entera.
Por eso, en la mayoría de nuestros diseños combinamos vuelos internos para los grandes saltos y coche solo en tramos con paisaje, como la costa de Victoria. Así se gana tiempo para lo importante. Un itinerario clásico une Sídney, la Gran Barrera de Coral y el desierto central, mientras que Melbourne queda para quien prefiera cultura y café a más naturaleza.
En cuanto a la duración, recomendamos entre 15 y 21 días. Con menos, el cansancio del viaje de ida se come demasiada parte de la estancia. Si disponéis de más tiempo, también se puede añadir Tasmania o una isla del Pacífico.
Otro punto que conviene resolver pronto es el orden del recorrido. Lo más sensato es empezar por la ciudad, que ayuda a pasar el desfase horario entre paseos suaves, y dejar para después las jornadas más intensas, como el arrecife o el desierto. De ese modo llegáis con el cuerpo mejor adaptado a madrugones y vuelos internos, y el final queda libre para descansar sin prisas.
Sídney es la puerta de entrada para la mayoría de parejas. La Ópera, el puente del puerto y los paseos en ferri entre bahías dan un primer día muy fácil de disfrutar. Desde allí, el norte tropical cambia por completo el ritmo: en la Gran Barrera de Coral, el snorkel y el buceo son el plan, y las islas Whitsunday ponen el contrapunto más relajado.
Uluru es otra Australia. El Outback ofrece silencio, cielos enormes y una luz que cambia cada media hora. Más al sur, Melbourne mezcla arte urbano, cafeterías y barrios con carácter, y la Great Ocean Road regala una de las rutas costeras más bonitas del mundo. Si os atrae la naturaleza más salvaje, el Parque Nacional Kakadu suma arte rupestre aborigen y humedales.
No hace falta verlo todo. En realidad, tres o cuatro escalas bien elegidas dan un viaje más sereno que seis con prisas.
Si pensáis en una luna de miel en Australia, la clave está en alternar: unos días de ciudad con buenas cenas, otros de mar y un tramo de desierto para sentir la escala del país. Muchas parejas nos comentan que lo que más recuerdan es una cena frente al puerto de Sídney y un amanecer en el Outback.
Las islas Whitsunday son el escenario más romántico, con veleros, playas de arena blanca y alojamientos para parejas. Para una luna de miel australia más tranquila, reservad los últimos días solo para descansar en la costa tropical, sin excursiones ni madrugones.
Si preferís sumar un segundo país vecino, tenemos la Luna de miel Australia y Nueva Zelanda en 23 días, que une las ciudades y el arrecife australianos con los lagos, fiordos y volcanes neozelandeses. Se trata de un viaje largo, pero con un ritmo que permite disfrutarlo.
Australia pide energía: vuelos internos, excursiones, madrugones para ver el amanecer. Por eso muchas parejas cierran el viaje con unos días de isla, y ahí empieza la pregunta de cuál elegir. Os contamos cómo funciona cada combinación, porque cada una da un final distinto.
El viaje australia y maldivas es una de las combinaciones más buscadas, y tiene lógica. Tras dos semanas de ciudades y excursiones, Maldivas ofrece el reposo que cualquier pareja agradece: bungalow sobre el agua, mar de color imposible y nada que organizar. Las escalas de ida y vuelta suelen pasar por Oriente Medio o Asia, así que la combinación se encaja sin alargar demasiado el viaje.
Nuestra propuesta de Luna de miel en Australia y Maldivas dura 17 días y mezcla ciudad y calma a partes iguales. Para ver cómo la hemos planteado en otra ocasión, tenéis un ejemplo en nuestro viaje de novios con Australia y Maldivas.
Fiyi tiene un carácter distinto: más cercana en el mapa, con aire de Pacífico sur, aldeas, hospitalidad y playas de arena clara. Por eso funciona muy bien si queréis que el final del viaje tenga algo de cultura además de descanso. Lo recogemos en el Viaje de novios a Australia y Fiyi: 19 días de punta a punta, que va de las ciudades australianas a las islas fiyianas sin prisas.
La Polinesia Francesa es la opción más sofisticada para el cierre: lagunas turquesas, bungalows sobre el agua en Bora Bora o Moorea y una atmósfera muy de recién casados. Eso sí, requiere más días y más presupuesto, porque suma vuelos largos dentro del Pacífico. Para esta combinación no tenemos una ruta cerrada publicada, así que la diseñamos a medida según fechas, presupuesto y ritmo de cada pareja.
Sea cual sea el final que elijáis, el consejo es el mismo: no encajar tres destinos en doce días. Mejor un buen país y una isla que un mapa lleno de chinchetas.
Los viajes de novios Australia exigen algo más de planificación que otros destinos, aunque la burocracia es sencilla. Los ciudadanos españoles necesitan el visado eVisitor (subclase 651), gratuito y online, que se tramita en la web del Departamento de Inmigración de Australia. Por eso conviene hacerlo con antelación.
Respecto a la salud, no hay vacunas obligatorias para quienes viajan desde España, según el Ministerio de Sanidad. Por otra parte, la moneda es el dólar australiano, el idioma oficial es el inglés y el enchufe es de tipo I, de tres clavijas planas, así que llevad adaptador.
La seguridad no suele ser un problema, pero sí conviene respetar el sol y la fauna. Asimismo, el Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda contratar un seguro con buena cobertura médica, y en un viaje largo es algo que no se discute.
Para que los viajes a Australia salgan redondos, ayuda seguir un orden. Primero, decidid cuántos días tenéis y qué os apetece más: ciudad, arrecife, desierto o una mezcla de las tres. Con esa respuesta, el itinerario se simplifica mucho, ya que cada elección deja fuera otras sin que eso sea una pérdida.
Después, tramitad el visado eVisitor con tiempo y revisad que el pasaporte esté en regla. Es un trámite gratuito y online, pero mejor no dejarlo para la última semana. Luego, pensad en el final del viaje: si queréis cerrar con una isla, conviene decidirlo antes de reservar vuelos, porque las escalas cambian según el destino elegido.
Por último, dejad margen en el calendario. Entre vuelos internos, traslados y excursiones, un día de descanso cada pocas jornadas marca la diferencia entre volver con ganas de repetir o volver agotados. Y si lo que buscáis es una luna de miel, guardad los últimos días para no hacer nada: lo agradeceréis.
Un paquete cerrado suele resolver mal lo que más importa: el tiempo. Las escalas, los vuelos internos y las estaciones de cada región piden decisiones concretas. Por eso, combinar el norte tropical y el sur con sentido es lo que separa un buen itinerario de uno agotador, y ahí el diseño a medida marca la diferencia.
De hecho, trabajamos viajes a medida con receptivos en destino, ajustando ritmo, alojamientos y actividades a cada pareja. Igualmente, para ampliar ideas, podéis revisar los mejores destinos para viajes de novios. Cuando tengáis claro qué os apetece, contadnos fechas y presupuesto y empezamos a dibujar la ruta de vuestros viajes a Australia.
Todos a medida: los ajustamos a vuestras fechas y a vuestro ritmo.
Australia está en el hemisferio sur, así que las estaciones van al revés que en España. Además, el norte y el sur tienen climas muy distintos y conviene elegir según la ruta.
La ruta clásica arranca en Sídney, sigue con un vuelo al norte tropical para el arrecife y se completa con Uluru en el desierto central. Quien quiera más cultura puede añadir Melbourne y la Great Ocean Road. Para cerrar, funciona bien una isla del Pacífico o Maldivas.
Contadnos fechas y lo que os apetece. Os enviamos una propuesta para Australia.